Ruta: Atajate - Jimera de Libar          Cortes la Frontera - Benarrabá - Gaucín                  14 de septiembre 2015

"Eres más bonita niña 

que la nieve en el barranco,

que la rosa en el rosal,

que la azucena en el campo"      (fandango popular de la Serranía de Ronda)

Pues eso, niñas bonitas son los blancos pueblos de la provincia de Málaga. Y como los Monaguill@s cumplen lo que dicen, ayer domingo, empezamos a recorrerlos uno por uno hasta que completemos los 103 que componen nuestra bella geografía provinciana. 

Como es obvio salimos desde Antequera (en el mismísimo centro del corazón de Andalucía) y después de un suculento desayuno en una buena venta de carretera (de las de antes y que todavía quedan por estos lares), dirigimos nuestros pasos a visitar los 5 pueblos de la serranía rondeña, que nos habíamos fijado como objetivo en esta salida. 

El primero fue un pequeño y bellísimo pueblecito llamado Atajate. Antes de llegar, la vista entre el paisaje que te ofrece, invita a parar la moto y contemplarlo relajadamente. 

Desde allí y hechas las fotos de rigor, dirigimos nuestros pasos (mejor dicho, nuestras dos ruedas) hacia Jimera de Libar, donde pudimos contemplar su bellísima plazuela donde se instala el Ayuntamiento, que sirve de centro de reunión a los vecinos del pueblo y por supuesto su recoleta iglesia. 

Cortes de la Frontera sorprende gratamente a los visitantes con su Plaza de Toros y sobre todo con aquella en la que se sitúa el edificio de extraordinaria grandeza, construido en tiempos de Carlos III y hoy destinado a Ayuntamiento. Se puede encontrar reseñas a los románticos tiempos de los bandoleros, a los que la Sierra otorgaba un refugio casi infalible. 

Otro golpe de gas a la moto y nos plantamos en Benarrabá que nos dejo un grato sabor de boca por el paisaje del que se rodea, por sus estrechísimas calles que invitan a que aparques la moto y lo recorras a pie y por supuesto por la amabilidad de sus vecinos. Aquí la moto de un monaguillo sufrió una avería, pero al final todo se resolvió satisfactoriamente. 

Sólo restaba Gaucín, que bien merecerá repetir la visita, puesto que nos quedó por ver su magnífico Castillo estratégicamente enclavado en la roca. En Gaucín murió Guzmán el Bueno y el pueblo así lo reconoce en distintos rinconcitos dedicados.

Sólo quedaba la vuelta a Antequera, que se resolvió satisfactoriamente, después de 284 Km a lomos de mi Harley. 

Un saludo a tod@s amig@s y Vvvvssss en la carretera.   (José Diéz de los Ríos López)